LA ENCINA CAROLINA
Había una vez un árbol
al que llamaban encina
y los niños de primero
le llamaron Carolina.
al que llamaban encina
y los niños de primero
le llamaron Carolina.
Por las noches, en el campo,
las lechuzas, los mochuelos
buscan sus ramas amigas
para reposar sus vuelos.
las lechuzas, los mochuelos
buscan sus ramas amigas
para reposar sus vuelos.
Protegidos por su copa
al abrigo de los vientos,
anidan los gorriones
y allí cuidan sus polluelos.
al abrigo de los vientos,
anidan los gorriones
y allí cuidan sus polluelos.
Tiene la encina sus hojas
de dos clases diferentes,
unas con bordes suaves
otras con bordes mordientes.
de dos clases diferentes,
unas con bordes suaves
otras con bordes mordientes.
En primavera la encina
se engalana con sus flores,
pequeñitas, amarillas
parecen tirabuzones.
se engalana con sus flores,
pequeñitas, amarillas
parecen tirabuzones.
Por la encina Carolina
se pasean cuando quieren
se pasean cuando quieren
toda clase de animales
así anden, así vuelen.
Mariposas cuando hay sol,
caracoles cuando llueve
y tras los vientos de marzo
orugas de color verde.
caracoles cuando llueve
y tras los vientos de marzo
orugas de color verde.
Con todos comparte todo,
sombra, frutos, ramas, hojas,
pero a cambio, Carolina
solo les pide una cosa
sombra, frutos, ramas, hojas,
pero a cambio, Carolina
solo les pide una cosa
Que vivan sin pelear
entre sus ramas amigas,
¡qué vivan todos en paz!
entre sus ramas amigas,
¡qué vivan todos en paz!
Autora: Carmen Tejero